La FIA activa la ‘operación rescate’ en la Fórmula 1: limita el tiempo para la carga de batería en aras de recuperar algo de velocidad en las rectas | Fórmula 1 | Deportes

Estaba cantado que la sacudida al reglamento de la Fórmula 1 prevista para esta temporada iba a tener sus defensores y también sus detractores, de la misma forma que también se podía intuir que el ir a favor o en contra del cambio dependería bastante de cómo le fuera a cada cual. En este sentido no ha habido ni una sola sorpresa. Mercedes, que ha arrasado con dos dobletes en los dos primeros grandes premios (Australia y China), está encantada con este nuevo marco normativo. Red Bull, que cuenta con un altavoz tan estridente como Max Verstappen, no hace más que subrayar la artificialidad de este nuevo modelo de carreras, en el que la velocidad ha dado paso a la gestión como elemento central de la estrategia, mientras busca la forma de salir de la zona media de las tablas de tiempos. La revitalización de Lewis Hamilton –es cuarto, a 18 puntos de George Russell, el líder– hace que el británico no sea tan punzante como Charles Leclerc, su compañero en Ferrari, mientras que Lando Norris, el actual campeón, está en plan nubecita negra, consciente de que este año lo tendrá muy peludo para revalidar el título.
Por encima de los intereses de unos y otros está el bien común, y es allí donde la Federación Internacional del Automóvil (FIA) ha decidido intervenir de urgencia: este fin de semana, en Japón (06.00 horas, Dazn), ha puesto en marcha una especie de operación rescate que persigue devolverle al certamen parte de ese ADN que siempre le había distinguido, y que con las nuevas reglas se ha extraviado. Por ahora, las medidas de urgencia se aplicarán únicamente en esta cronometrada, a la espera de ver el efecto que tienen para después valorar si hay que alterar también los domingos. En condiciones normales, la FIA está obligada a informar a las escuderías de cualquier cambio con cuatro semanas de margen. No obstante, este es un caso extraordinario, que surge después de un análisis realizado inmediatamente después del Gran Premio de China, de hace dos semanas.
La modificación es simple hasta de explicar, dado que se limita reducir la cantidad de energía que los motores van a poder recuperar durante la vuelta rápida, que pasa de 9 mega julios, a 8. Las simulaciones hechas por la FIA que motivaron este tijeretazo estiman que esta alteración permitirá disminuir considerablemente el tiempo en el que los monoplazas circulan en el modo bautizado como super clipping; esto es, cuando el motor de combustión baja su rendimiento para priorizar la carga de la batería de la parte eléctrica. Eso ocurre principalmente en las rectas, donde las cámaras de a bordo incorporadas en los bólidos, tanto en Melbourne como en Shanghái, mostraron cómo la velocidad de los coches iba cayendo dramáticamente antes de llegar a la siguiente curva, a pesar de que los pilotos siguieran con el acelerador pisado a fondo. Con el retoque en el reglamento, los cálculos de los ingenieros pronosticaron que el tiempo de super clipping se reduciría en un 40%, y pasaría de los diez segundos, a los seis. El perjuicio por recuperar menos energía en las rectas tiene un efecto en la salida de las curvas, pero el diferencial en el tiempo por vuelta total avala el cambio.
En un primer momento, la idea de la FIA era no meterle mano al libro magno hasta después del parón que se ha generado este abril, con la cancelación de los grandes premios en Baréin y Arabia Saudí. Sin embargo, el perfil de Suzuka aceleró las cosas. El riesgo de ver a monoplazas muy por debajo de su límite empujó al órgano que rige el campeonato a tomar cartas en el asunto de forma inmediata, para tratar de rescatar la esencia de esa vuelta rápida, marcada por la velocidad pura.
A pesar de todo ese alboroto, la cronometrada en Japón volvió a plantear un panorama idéntico al de las dos primeras citas, con los dos Mercedes bloqueando la primera fila de la parrilla. Kimi Antonelli firmó su segunda pole en la F1 tras la que se adjudicó en China, por delante de Russell, su vecino en el taller de las Flechas de Plata. Carlos Sainz fue el 16º, y Fernando Alonso, el penúltimo.
