Esade cita la vivienda, la falta de personal y la elevada deuda pública como las debilidades de la economía española | Economía
El estallido bélico en Irán tomó a la economía global en un momento de relativa estabilidad, con un crecimiento del PIB que los expertos de Esade cifraban para 2026 en el 3,3%, la misma cifra que el año pasado. Y con algunos riesgos mayores disipándose: Josep Comajuncosa, profesor de Economía, Finanzas y Contabilidad de la escuela de negocios, ha apuntado que el efecto de los aranceles sobre los precios “ha sido sorprendentemente reducido”, en parte por el uso de existencias previamente acumuladas, y porque las empresas han absorbido buena parte del impacto gracias a que sus márgenes de beneficio se lo permitió.
Esade ha presentado este martes su Informe Económico y Financiero correspondiente al primer semestre del año. Y en él, Comajuncosa abordó la vertiente internacional. Respecto al impacto del conflicto, que no aparece recogido en el texto porque este se elaboró días antes del inicio de las hostilidades, insistió en que dependerá de su duración y de su efecto final tanto sobre los intercambios de bienes como sobre las infraestructuras energéticas. “El efecto sobre el comercio puede desaparecer rápidamente, pero si se produce una destrucción de infraestructuras importante, la dificultad para recuperar el flujo y distribución de petróleo y gas se prolongaría, y su efecto sobre la inflación duraría más”, advirtió.
Manuel Hidalgo, profesor de la Universidad Pablo de Olavide y senior fellow de EsadeEcPol, se centró en la parte doméstica, esto es, en los riesgos y oportunidades que afronta la economía española. Entre los peligros, ha señalado los problemas de acceso a la vivienda, la elevada deuda pública, que ronda el 100%, superior a la media de la UE, y la escasez de mano de obra que reportan muchas empresas. Hasta un 63% de las firmas en el sector de la construcción y un 57% en la hostelería tiene problemas para encontrar personal, según la Encuesta del Banco de España sobre Actividad Empresarial del cuarto trimestre de 2025.
¿Servirá la regularización de inmigrantes aprobada por el Gobierno para paliar esa carencia de personal? Depende de los perfiles disponibles. “Incorporarlos no es fácil. Se debe ofrecer mano de obra capacitada para esos puestos, porque no todos exigen poca formación. La construcción se está industrializando, y las habilidades son importantes. Más si cabe tras la destrucción de parte del sector con la Gran Recesión. Y en la hostelería pasa algo similar“, estima.
Hidalgo destaca que la productividad española está repuntando, rompiendo con una evolución muy escasa o nula, pero matiza que el empleo, que se ha apoyado en el aumento de la inmigración, explica todavía dos tercios del crecimiento español, y la mejora de la eficiencia es una parte menor, por lo que no se puede hablar de un gran salto en la productividad. “Las mejoras de productividad están concentradas en determinados sectores y empresas, y necesitan consolidarse para compensar un cuarto de siglo de retrocesos acumulados. El PIB por habitante español todavía se sitúa un 18% por debajo de la media europea. Para que el cambio sea duradero, no basta con que los sectores punteros tiren: el bloque de sectores rezagados debe subirse al carro de la eficiencia”, ha sostenido.
El también profesor de la Universidad Pablo de Olavide contrapuso que mientras desde la Gran Recesión el sector privado español se ha ido desendeudando, con los hogares y empresas reduciendo su pasivo, el sector publico aún está en una posición frágil, “que nos debilita ante shocks externos”, debido a su alto porcentaje de deuda.
A la espera de contar con más datos sobre el impacto final de la guerra, para el primer trimestre de 2026 augura un crecimiento del PIB español de entre cinco y seis décimas, aunque señala algunas vulnerabilidades: el sector exterior pasa de impulso a freno del crecimiento debido al peor comportamiento de los socios comunitarios, y la vivienda no solo se ha convertido en un cuello de botella por las alzas de precios, sino por fricciones administrativas que frenan la cantidad de suelo urbanizable, desajustes geográficos según los cuales la construcción se concentra más en zonas de costa, y por la “escasa rentabilidad del sector”, que dificulta que algunos proyectos salgan adelante en un contexto de encarecimiento de materiales.
Sin los desequilibrios del pasado
Omar Rachedi, profesor de Esade y director del estudio, ha defendido que pese a sus cuentas pendientes, la mejora de la economía española es ahora más sólida que en épocas anteriores. “España está creciendo sin los grandes desequilibrios externos que acompañaron a otros ciclos expansivos […], el sector privado llega mucho más saneado y menos endeudado que en el pasado”.
Y quiso desmontar la idea de que el buen comportamiento de la economía solo bebe del gasto público y el turismo: recordó que consumo privado vive un momento de gran dinamismo, que las importaciones de bienes de equipo apuntan a un crecimiento relevante, y que las exportaciones de servicios no turísticos —que incluye campos como consultoría, ingeniería, servicios jurídicos, contabilidad, I+D o arquitectura— están en máximos históricos.
