Bruselas lanza el modelo EU Inc, un régimen virtual para crear empresas en 48 horas por 100 euros en toda la UE | Economía
Profundizar en el mercado único pasa también por eliminar barreras administrativas y homogeneizar normas para que las empresas puedan moverse con más facilidad. Este es el objetivo de lo que la Comisión Europea denomina régimen 28, una iniciativa que pretende acelerar la creación de una empresa para que pueda hacerse, exclusivamente por vía digital, en 48 horas y con un coste máximo de 100 euros. También propone una vía acelerada para resolver las bancarrotas en seis meses para las “empresas innovadoras”, estandarizando el proceso para que no sea necesario buscar abogado. El reglamento que lanza el Ejecutivo de la UE, sin embargo, no entra en las regulaciones laborales o fiscales de cada Estado miembro. Bruselas confía en que el proyecto esté listo para final de año.
El régimen 28, en alusión a uno nuevo —más allá de los 27 miembros de la UE— que no fuera exclusivo de ningún país, es una idea que lanzó el ex primer ministro italiano Enrico Letta en su informe para avanzar en la integración del mercado único. La idea es que las empresas que opten por él −será opcional y no elimina los que hay en cada país− tengan más libertad a la hora de desarrollar su actividad en la Unión. Por ejemplo, sin tener la obligación de crear una filial o designar un representante local que le abra la puerta a recibir ayudas; o poder operar con la cuenta corriente bancaria abierta en otro Estado miembro. La sociedad que se creen tendrán el apellido de EU Inc.
A la hora de abreviar los trámites para liquidar la sociedad si el proyecto ha fracasado, la Comisión plantea que el proceso pueda resolverse en seis meses cuando las empresas tengan la etiqueta de “empresa innovadora”. Esta categoría se otorgará cuando las firmas dediquen al menos el 10% de sus costes operativos a investigación y desarrollo (o el 5% de sus ingresos totales) a este concepto. La etiqueta de empresa innovadora también pretende convertirse en un estándar en el mercado para que la sigan los Estados miembros, el Banco Europeo de Inversiones u otras instituciones de la UE.
Para estas empresas, la Comisión propone simplificar los procesos mediante el uso de un formulario estándar y que “la representación por parte de un abogado sea opcional”. También se agiliza la liquidación de créditos al admitir por defecto la propuesta del “administrador concursal o del deudor, salvo que el acreedor se oponga expresamente”. Con el objetivo de que este proceso sea un éxito, el Ejecutivo recomienda que se cree algún tipo de juzgados especializados.
Las trabas administrativas y el exceso de burocracia es uno de los caballos de batalla de esta Comisión Europea, la segunda que preside Ursula von der Leyen. Desde que puso en marcha ese proceso, ha lanzado 10 paquetes en los que se mezclan la simplificación administrativa, la desregulación (un elemento por el que está recibiendo muchas críticas de grupos políticos como Socialistas y Demócratas o Los Verdes) y la eliminación de elementos contradictorios en las leyes. Este reglamento no entra en esta categoría, pero sí que va en la línea de facilitar mucho los trámites administrativos a la iniciativa privada para ahondar en el mercado único. La propia presidenta le ha dado mucha importancia, como muestra el hecho de que ella misma haya salido a valorarlo después de ser aprobado por el Colegio de Comisarios: “Facilitará enormemente la creación y el crecimiento de las empresas en Europa”.
“Expandirse más allá a través de la UE supone para muchas sociedades enfrentarse a un panorama jurídico empresarial fragmentado: 27 ordenamientos jurídicos nacionales y a más de 60 formas societarias. Esta complejidad puede retrasar la constitución de una empresa durante semanas o incluso meses. Esto frena el crecimiento, aumenta los costes y desalienta la expansión. Debemos incentivar a las empresas para que permanezcan en Europa”, explica el comisario europeo de Democracia y Justicia, Michael McGrath.
La última frase que apunta el irlandés −“que permanezcan en Europa”− es uno de los objetivos a los que apuntaba Letta −y también el expresidente del BCE Mario Draghi− cuando planteaba profundizar en el mercado único. Se trata de que eliminando barreras, las empresas puedan crecer en la UE y no irse a Estados Unidos, y que los ahorradores inviertan en esas empresas europeas y no busquen la rentabilidad del crecimiento al otro lado del Atlántico. La propia presentación de la Comisión ilustra esto con varios números en su introducción: mientras las empresas de la UE poseen el 30% de las patentes de todo el mundo, en la Unión solo hay 331 unicornios (una start-up con un valor superior a los 1.000 millones de euros sin salir a Bolsa) frente a los 1963 de Estados Unidos.
No es la primera vez que la UE intenta crear un tipo de sociedad europea. Ya lo intentó en 2004 y no tuvo éxito. Fuentes de la Comisión apuntan que ahora hay 3.000 sociedades de este estilo. En aquel intento, justifican, había un mínimo de capital de 120.000 euros y ahora no hay un mínimo. Las previsiones que manejan ahora es que dentro de una década el 10% de las sociedades nuevas que se creen al año sea por la vía de régimen 28, unas 66.000 anualmente, según los números que facilita McGrath.
