Las previsiones de los expertos subestimaron el crecimiento de la economía española en 2025 | Economía
El prestigio del pesimismo ha sido tradicionalmente mayor cuando se trata de anticipar el futuro. Entre los economistas, esa realidad va camino de convertirse en tendencia: por tercer año consecutivo, los expertos han subestimado el crecimiento de la economía española. El pasado ejercicio, sin embargo, estuvieron algo más finos en sus predicciones: si en 2024 la diferencia entre la media de los pronósticos y el crecimiento real del PIB fue de 1,4 puntos porcentuales —un 1,8% frente a un 3,2%—, en 2025 la distancia se redujo a la mitad y se situó en siete décimas —un 2,1% estimado, frente al 2,8% que finalmente avanzó el PIB—. Así lo recoge la Diana Esade, un estudio que elabora anualmente la escuela de negocios para medir la precisión con que más de una veintena de centros de análisis nacionales e internacionales, así como departamentos de instituciones varias, miden la actividad económica de España.
El que más se acercó volvió a ser el Centro de Predicción Económica de la Universidad Autónoma de Madrid (CEPREDE–UAM), que repite como la entidad que menos se desvió, solo tres décimas, empatada con los economistas de la Universidad Rey Juan Carlos (CEEM URJC). Por abajo, Funcas e Intermoney fueron los que más se alejaron del avance real de la economía, calculando una progresión del 1,8% que se quedó muy corta.
El estudio tiene una fecha de corte clara: septiembre del año anterior al que se estudia, un modo de evitar que las sucesivas actualizaciones que se van produciendo en los meses siguientes distorsionen los datos. Eligen ese mes porque es entonces cuando “los empresarios y directivos realizan sus presupuestos para el año siguiente”, justifican.
Ampliando el foco a los tres últimos años, el premio al más certero se lo lleva el Gobierno de España, con un promedio de desviaciones de cinco décimas, frente a los 1,5 puntos de Oxford Economics, la que ha estado más desacertada. Aunque el Ejecutivo es, a priori, el que cuenta con más información en tiempo real sobre la marcha de la economía, podría pensarse que en sus proyecciones influyen intereses electorales, pero por ahora esa situación no se está dando de forma significativa, como muestra la estadística de Esade.
Sí sucedió tiempo atrás. El balance tomando 22 años de predicciones del Gobierno —con diferentes colores políticos—, deja un bagaje de exceso de optimismo en las previsiones de crecimiento, algo que solo le sucede también a la Cámara de Comercio. En el resto, la evaluación ha tenido un sesgo pesimista si se suman sus desviaciones año a año.
Esade analiza en su informe el grado de acierto sobre tres grandes indicadores (crecimiento, inflación y tasa de paro) entre las instituciones que nutren el panel de previsiones que elabora la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas). La escuela de negocios añade también los documentos publicados por el Gobierno, el Banco de España, la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y la OCDE.
Pese a los errores recientes, el patrón señala que las instituciones económicas tienden a ser más precisas en sus predicciones durante los años de bonanza: apenas se desviaron en dos décimas en 2018 y tres en 2019. A partir de ahí, se abrió la brecha hasta casi 13 puntos en 2020 a causa del extraordinario batacazo por la pandemia, imposible de prever por los analistas.
En cuanto a la inflación, que cerró 2025 en una media del 2,7%, CEEM-URJC fue la institución que más se aproximó en sus previsiones al dato de IPC de 2025, con una décima de desviación —auguró un 2,8%—, seguida por CaixaBank Research, ICAE-UCM y BBVA Research. Aquí, el pecado de la mayoría, sin embargo, fue el exceso de optimismo: el Banco de España, la CEOE y la AiRef preveían una inflación media del 2%, en línea con el objetivo del BCE. En que la tasa fuera finalmente más elevada tuvo mucho que ver el comportamiento de la electricidad tras el apagón del 28 de abril, que dejó a oscuras a la península Ibérica y obligó a reforzar las medidas de seguridad, encareciendo el coste del suministro.
En el porcentaje de parados de la Encuesta de Población Activa sí se cantó bingo: las cifras de ICAE-UCM clavaron la tasa de paro media de 2025, del 10,5%. Una décima de error tuvieron las predicciones de Metys y CEEM-URJC. Esta última fue la más fiable si se suman crecimiento, paro e inflación.
En el campo del empleo, se da la circunstancia de que el Gobierno español es el único que se ha pasado de pesimista a lo largo de los años, con un sesgo a la baja que contrasta con el optimismo del resto, aunque los números del Ejecutivo han sido los más cercanos a la realidad sumando sus 16 años de predicciones que Esade ha reunido.
