Seat negocia con Indra su entrada en defensa para fabricar vehículos militares ligeros | Economía
La automovilística Seat estudia entrar en el negocio de los vehículos militares terrestres ligeros de la mano de Indra. Según ha podido saber EL PAÍS de varias fuentes conocedoras de las conversaciones, “las dos partes tienen interés en llegar a buen puerto”. La operación sería del agrado del Gobierno, que desde el año pasado lleva promoviendo la intensificación de las relaciones entre la automoción y el sector de defensa a través del Ministerio de Industria. Una de las fuentes consultadas apunta a que las dos partes estarían ultimando un memorando de entendimiento para la conversión, en la planta de Martorell (Barcelona), de 5.000 vehículos ligeros para uso militar. No se trataría de automóviles pensados para entrar en combate, algo que carecería de sentido teniendo en cuenta la actividad de Seat, sino destinados a otras labores del Ejército de Tierra.
El fabricante de coches asegura que no hay negociaciones, aunque reconoce que “ha habido reuniones” entre el consejero delegado de Seat-Cupra, Markus Haupt, y la alta dirección de Indra. El fabricante perteneciente al grupo Volkswagen sostiene que dichas reuniones de Haupt con la tecnológica española tuvieron un carácter meramente institucional.
Según las citadas fuentes, en al menos uno de esos encuentros estuvo presente José Vicente de los Mozos, consejero delegado de Indra, un hombre con una extensa trayectoria en el mundo del automóvil en Renault, compañía en la que llegó a ser el director industrial del grupo y máximo directivo de Renault Iberia. Además, fue director de fabricación y logística de la alianza Renault-Nissan-Mitsubishi, por lo que se conoce al dedillo la antigua planta de Nissan en Barcelona —hoy la ocupan Ebro y Chery—. También fue presidente de Anfac, la patronal nacional de fabricantes de coches, por lo que su conocimiento del ecosistema automovilístico español es total. Por si fuera poco, Indra ha puesto al mando de su división de vehículos terrestres a Frank Torres, otro gran conocedor del sector de automoción catalán, ya que fue el máximo responsable de las operaciones industriales de Nissan España. De hecho, fue el encargado de dirigir el cierre de la planta de la nipona en Barcelona, en diciembre de 2021.
Por su parte, Indra ha preferido no hacer comentarios sobre las negociaciones con Seat. Estas conversaciones con el fabricante automovilístico se enmarcan en la estrategia de acercamiento de Indra a diferentes empresas industriales españolas en el último año para buscar sinergias y alianzas, especialmente en el campo de las plataformas militares terrestres. En ese ámbito, Indra quiere convertirse en el referente para los grandes contratos públicos del Ejecutivo, desplazando así a su principal competidor, Santa Bárbara, que pertenece a la estadounidense General Dynamics.
Otra empresa que está involucrada en estas conversaciones entre Indra y Seat es el fabricante de componentes de automoción Ficosa, que también ha declinado hacer comentarios. Este último ya firmó un memorando de entendimiento con Indra en octubre. “La colaboración abordará los equipos electroópticos con capacidades de apoyo a la conducción y vigilancia para los vehículos VCR 8×8 Dragón [un blindado del Ejército de Tierra] y VAC [Vehículo de Apoyo de Cadenas]“, informó entonces Indra en un comunicado. Ficosa se encarga actualmente de hacer las cámaras 360 grados para Seat-Cupra y está centrada en el software de geolocalización, que se usa, por ejemplo, en el sistema para que aparque solo el coche.
Estrategia de Volkswagen
El paso que estudia dar Seat tendría sentido no solo para el Gobierno español, sino que también va en línea con la estrategia del grupo Volkswagen. El consejero delegado del consorcio alemán, Oliver Blume, ha reconocido que la compañía está buscando alternativas para su planta alemana de Osnabrück, con el objetivo de quitarse parte del exceso de capacidad de producción que sufre la empresa, sobre todo en Alemania, donde prevé recortar su plantilla en 50.000 personas hasta 2030. El que ha puesto sus ojos en dicha planta es el gigante de defensa Rheinmetall, compañía con la que Indra se ha aliado para el desarrollo de plataformas terrestres militares.
“Un acuerdo con Indra de este tipo tiene todo el sentido industrial”, explica otra fuente que indica que la prioridad de las automovilísticas, en este momento de crisis del sector —que ha alternado entre abultadas pérdidas y números rojos el año pasado—, es llenar las fábricas europeas. Y en el caso concreto de la factoría de Seat en Martorell, si bien está funcionando a buen ritmo, tiene espacio para llenarse aún más: el propio Haupt aseguró en una entrevista con este medio en noviembre que Martorell podía hacer 600.000 coches al año. En 2025, hizo poco más de 470.000.
Este ejercicio, la planta catalana comenzará a hacer el nuevo Cupra Raval y el Volkswagen ID. Polo, los dos vehículos eléctricos más baratos hasta la fecha del grupo Volkswagen —junto a los Skoda Epiq y Volkswagen ID. Cross que se ensamblarán en Navarra, todos partiendo desde el entorno de los 25.000 euros—. De cara al medio plazo, fuentes conocedoras de los planes de la compañía confirman que también “está cerrada” la llegada de un Audi eléctrico pequeño a Martorell, una información adelantada por La Tribuna de Automoción.
En 2021, hubo un antecedente parecido, cuando el Ministerio de Industria propuso utilizar parte de la planta de Nissan que se iba a cerrar para el ensamblaje del blindado 8×8 Dragón que hace Tess Defence, una sociedad en la que ahora manda Indra con un 51,01% del capital, y en la que también están Santa Bárbara, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) y la vasca Sapa. Sin embargo, esa propuesta fue descartada.
El interés de Indra en ganar capacidad industrial
Indra fue una de las grandes beneficidades en los 31 Programas Especiales de Modernización (PEM), lanzados por el Ejecutivo el año pasado para aumentar el gasto en defensa hasta el equivalente al 2% del PIB. Ahora, la compañía tiene el desafío de hacer frente a esa enorme cantidad de fondos que recibirá (solamente los programas de artillería móvil sobre ruedas y cadenas vienen aparejados de un préstamo público al 0% de interés de 3.002 millones, mientras que esos dos contratos en conjunto ascienden a 7.240 millones de euros), por lo que necesita ganar capacidad industrial cuanto antes. Con ese objetivo, intentó hacerse con Santa Bárbara, pero la estadounidense General Dynamics se negó a venderla, por lo que terminó comprando la planta de El Tallerón (Gijón) a Duro Felguera el año pasado. Actualmente, la compañía estudia fórmulas para hacerse con EM&E, una operación que conlleva un conflicto de intereses por ser la empresa del propio presidente de Indra, Ángel Escribano. Además, en la presentación de resultados anuales en febrero, Indra adelantó un importante incremento de su huella industrial en España en los próximos años para hacer frente a los contratos que tiene por delante, además de por los que quiere competir en el futuro, como la modernización de los tanques Leopard.
