Las claves: Telefónica, en la hora de la verdad en Alemania | Opinión
El mercado está expectante ante los próximos movimientos de Telefónica, lo que explica algunos vaivenes recientes de la acción, ante la posibilidad de una operación de gran alcance en Alemania, el mayor mercado europeo. El grupo español estudia, según algunas informaciones, una oferta por 1&1, el grupo alemán controlado por el empresario Ralph Dommermuth.
El entusiasmo bursátil se explica en el volumen de sinergias potenciales que surgirían de una integración entre Telefónica Deutschland –la filial alemana del grupo, que opera bajo la marca O2– y 1&1. Esta última pretende convertirse en el cuarto operador de móvil alemán, para lo que está desplegando su propia infraestructura, lo que resulta muy costoso, unos 1.000 millones de euros anuales. Si 1&1 se integrara con Telefónica Deutschland, buena parte de esos costes desaparecerían de inmediato, pues la red de Telefónica ya cubre el país y podría absorber a los clientes de 1&1. El valor de todas las sinergias podría superar los 10.000 millones de euros, lo que haría la operación altamente generadora de valor incluso si Telefónica paga una prima considerable.
La cuestión es cómo estructurar una operación de esta magnitud. Una adquisición directa de Telefónica, quizás respaldada por una ampliación de capital, puede valorarse cerca de los 7.000 millones que maneja el mercado. Una alternativa es una consolidación a través de Telefónica Deutschland para crear una nueva entidad combinada, que facilitaría una integración más progresiva. La lógica industrial es, en todo caso, evidente: una red más robusta, menos duplicación de inversiones y una estructura de costes más eficiente.
Pero hay otro actor en el tablero: Vodafone. Tiene una capitalización mayor que Telefónica y una posición financiera más sólida. Y cuenta con un incentivo para invertir: 1&1 le paga 400 millones anuales por el alquiler de su capacidad de red. Por eso algunos analistas no descartan que la situación pueda desembocar en una guerra de ofertas por 1&1.
Un proceso como este se enmarcaría en un debate más amplio sobre el mercado de las telecos en Europa, fragmentado en múltiples operadores nacionales que compiten desplegando infraestructuras paralelas. La comisaria europea Teresa Ribera tiene ocasión de fijar un nuevo criterio en los casos de fusiones en distintos países que debe revisar.
Si Francia y Alemania no se ponen de acuerdo ahora, ¿cuándo lo harán?
La Unión Europea ha sido un éxito en el sentido de que ha servido para evitar una nueva guerra entre sus miembros, pero la desconfianza mutua entre ellos, en particular entre Francia y Alemania, no ha desaparecido del todo, y ni siquiera ahora que ambos deberían remar juntos para reforzar la unidad del bloque. Se observa, en particular, en la rivalidad industrial entre Airbus y Dassault, que dirigen el proyecto de un avión de combate de sexta generación para Alemania y Francia.
Los acontecimientos geopolíticos de este año servirán para comprobar si los acuerdos entre países o entre bloques responden a confianzas sinceras o si de fondo subyacen resentimientos varios. Si París y Berlín no se ponen de acuerdo ahora, ¿cuándo lo harán?
La frase del día
Hasta ahora hay 11 peticiones de países vecinos de Irán, de Estados europeos y de EE UU para que Ucrania comparta su experiencia y capacidades para derribar drones Shahed iraníes. Ucrania está dispuesta a ayudar a quienes la han ayudado a salvar vidas y a proteger su independencia de la invasión rusa
Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania
La entrada de la mujer en el empleo remunerado aún no está del todo arraigada
Aunque la igualdad de sexos en la incorporación al mercado de trabajo ha avanzado mucho, después de décadas de aumento progresivo, la tasa de empleadas entre las mujeres de entre 60 y 64 años es del 48%, muy por encima del 10% de hace 50 años, pero aún 10 puntos por debajo de la masculina, que ha descendido del 70% al 58%. Más allá de esta cuestión, sigue habiendo diferencias notables tanto en salarios como en duración de la carrera laboral, sobre todo por motivos relacionados con la maternidad. Las cifras muestran el avance, que no ha sido rápido, porque se ha producido a lo largo de 50 años, en las posibilidades de las mujeres de optar por ganarse el sustento por su cuenta. Pero aún no se ha llegado a la igualdad, y hay otros aspectos en los que la brecha es aún mayor.
