Un nuevo informe pericial asegura que el ‘forensic’ de BBVA en el caso Villarejo estaba “sesgado” | Empresas
El caso BBVA, como se conoce a la investigación judicial por la contratación del comisario jubilado José Manuel Villarejo, está a un paso de ser juzgado. Pero hasta el último momento el sumario sigue acumulando información. Las partes personadas en esta causa están recibiendo estos días los informes periciales encargados por algunas acusaciones particulares sobre la investigación interna (forensic) que la entidad financiera realizó tras el estallido del caso Villarejo, con el objetivo de depurar responsabilidades ante la contratación del grupo Cenyt, el entramado empresarial del expolicía. El primero en notificarse ha sido el de Ausbanc, asociación liderada por Luis Pineda, que ha reforzado la tesis de la Fiscalía Anticorrupción acerca de que la documentación aportada a la Audiencia Nacional se encuentra “sesgada y muy limitada”.
Además de Ausbanc, esta revisión de los 2,3 millones de hits (correos, archivos, documentos en discos duros) fue solicitada por la acusación conjunta del expresidente de Sacyr Luis del Rivero, José Domingo de Ampuero (ex vicepresidente de BBVA) y Vicente Benedito Francés (ex director general adjunto del banco) ―conjunto bautizado por Villarejo como Grupo Hostil―. BBVA se ha opuesto en todo momento a su práctica, al entender que podían ponerse al descubierto datos confidenciales o de terceros no relacionados con el caso Villarejo. Sin embargo, el entonces juez instructor de la causa Manuel García Castellón (ya jubilado) autorizó a finales de 2022 las periciales, con una serie de cautelas para evitar filtraciones, como que los peritos no pudieran trasladar el material extraído a nadie, ni siquiera a las acusaciones que les han contratado.
Más de tres años después, los informes periciales finales han comenzado a ponerse a disposición de la Fiscalía Anticorrupción, abogados de las investigados y acusaciones. Y la principal conclusión del perito de Ausbanc es que el forensic se realizó con “una serie de incongruencias y deficiencias” y que la información aportada no está al completo. “Lo presentado por la otra parte no se trata de la totalidad de las evidencias analizadas que dio lugar al procedimiento, únicamente se muestra una parte de ellas, tratándose por tanto de una información sesgada, puesto que no se indican los criterios de selección”, señala el perito informático contratado por Ausbanc.
Añade que “algunos de los resultados presentados han sido creados, grabados y presentados posteriormente y por tanto existe una gran posibilidad de haber sido manipulados con el objetivo de poder demostrar los hechos según los intereses de que la parte que presenta la prueba, en este caso el BBVA, creando por tanto un prueba que pierde todas las garantías procesales”.
Investigación interna en cuestión
Este forensic de BBVA, aportado de manera voluntaria a la causa en línea con su compromiso de colaboración con la justicia y dentro de su estrategia de defensa ―la Sala de lo Penal confirmó recientemente que existen indicios suficientes para juzgar a la entidad como persona jurídica―, ha sido uno de los puntos más polémicos de la investigación judicial que comenzó en octubre de 2018. Tanto Anticorrupción como varias acusaciones particulares, incluso algunos investigados, pusieron en duda la metodología empleada por la documentación que el banco entregó a la firma de servicios profesionales, así como las personas (custodios) cuyos archivos fueron examinados y los criterios de búsqueda aplicados.
La Fiscalía y BBVA han protagonizado durante todo el procedimiento un tira y afloja, debido a su diferente forma de entender la colaboración con las pesquisas. Anticorrupción considera que el banco pilotado por Carlos Torres no está cumpliendo su compromiso de ayudar a la justicia, en gran parte porque sospecha que el forensic entregado es parcial. Según indicó en un escrito de junio de 2023, la entidad entregó la documentación de manera “sesgada y paulatina”, en la que se “exponían a algunas personas y evitaban a otras”. El forensic detalla que solo los dispositivos y comunicaciones de 18 profesionales del banco fueron copiados, procesados y analizados, entre los que no se encuentran los máximos responsables de la entidad.
Sobre este aspecto, el perito de Del Rivero ―cuyo informe final aún no ha trascendido― advirtió, en abril de 2024, que la información que se había puesto a su disposición no era lo que PwC obtuvo “de los buzones de correo electrónico ni de los perfiles de usuario de los ordenadores”. Según señaló, se trataba de una “deduplicación”, lo que significa que se habrían eliminado algunas de las evidencias y algunos metadatos (datos de origen de los ficheros). El perito de Ausbanc coincide en este punto y pone en duda la “neutralidad” e “imparcialidad” del forensic.
De hecho, para el experto de la asociación de consumidores es “sorprendente y muy llamativo” que en el conjunto de evidencias que supuestamente analizó la firma de servicios profesionales no se incluyeran “el ordenador y el teléfono” de algunos de los principales investigados, como el expresidente de la entidad Francisco González, el que fuera su consejero delegado Ángel Cano, y el exjefe de seguridad corporativa Julio Corrochano, considerado el nexo de unión entre Villarejo y BBVA.
Información sobre la denuncia anónima
El principal objetivo de las acusaciones es hallar pruebas directas que refuercen sus tesis incriminatorias como víctimas de los trabajos de Villarejo por encargo de BBVA. Así, el perito de Ausbanc ha buceado en las evidencias del forensic para encontrar datos sobre el proyecto Pin o Trampa (Trapa, como aparece también el sumario), el encargo relacionado con la interposición de una denuncia anónima contra la asociación, que provocó en 2015 la operación Nelson y la consecutiva causa judicial contra los responsables de Ausbanc y el autodenominado sindicato Manos Limpias.
El experto informático ha destacado que “se ha visto limitado” al no poder realizar “nuevas búsquedas”, ya que no se ha puesto a su disposición las fuentes originales. Aun así, ha señalado que ha localizado “muchísima información” que reforzaría la acusación centrada en el espionaje de Villarejo al entramado que lidera Pineda como paso previo a la presentación de la denuncia ante la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía. También datos acerca de que personal del BBVA tuvo contacto “con personas internas de la Policía que les informan de la situación, así como una vez iniciado el procedimiento judicial, se tiene contacto directamente con el juez”.
