El mercado de bonos corporativos y bancarios se cierra ante la incertidumbre desatada por el conflicto | Mercados Financieros
El mercado de deuda sufre la amenaza geopolítica provocada por el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán que amenaza con extenderse. Las colocaciones de bonos de empresas y bancos previstas en Europa y Estados Unidos han sido suspendidas hasta nueva orden. Fuentes de la banca de inversión anticipan que el mercado seguirá cerrado para el común de los emisores, salvo que la situación mejore de manera notable. En estas dos sesiones tras el ataque en Oriente Próximo, en la UE y en Estados Unidos se ha producido una escalada de más de 20 puntos básicos en toda la curva de tipos soberanos.
El cierre del mercado para proporcionar nueva financiación va prolongándose a medida que se amplía la incertidumbre. El martes, continuó sin haber operaciones en euros, libras esterlinas o dólares en el mercado de deuda en el Viejo Continente; el lunes se suspendieron 12 colocaciones en dólares previstas en Estados Unidos y tampoco se ha retomado la actividad allí. Una parte de las fuentes financieras consultadas considera que la situación es imprevisible y que existe margen de deterioro si la situación se alarga en el tiempo. No en vano, el mercado europeo esperaba colocaciones de entre 25.000 y 50.000 millones de euros para esta semana, de acuerdo con las previsiones de Bloomberg. Nadie sabe ni dónde está la llave ni quién la tiene.
El martes, solo se atrevieron a salir dos países europeos que cuentan con notas de matrícula de honor o casi. Alemania, con triple A, y Austria, que exhibe una de AA+, un escalón por debajo. El primero colocó bonos verdes por unos 4.000 millones de euros y el segundo, alrededor de 3.500 millones. “Solo los soberanos tienen posibilidad de salir a precios razonables en este entorno”, señala uno de los directivos consultados.
Un operador de una entidad financiera muy activa en el mercado de deuda corporativa advierte de que el riesgo está en que el conflicto se enquiste: “Un potencial cierre de cuatro semanas sería muy negativo y podría erosionar de manera muy notable el mercado”. Un experto de otra de las mesas más potentes en el mercado de deuda de un banco extranjero señala que al menos tres emisiones corporativas prefirieron no arriesgar ni lunes ni martes y que también contaban con varias de entidades financieras, que han optado por retrasar las ventas. Stellantis tenía un plan de emitir hasta 5.000 millones de euros en híbridos y se esperaba que arrancara esta semana.
Con todo, existen visiones más optimistas. El directivo responsable del Mercado de Capitales de Deuda (DCM, por sus siglas en inglés) de una gran entidad extranjera aclara que no se está detectando pánico entre los inversores, y, pese a que los diferenciales en el mercado secundario están subiendo, la escalada está contenida, con unos 10 puntos básicos en las dos sesiones. “Es posible que el mercado comience a desbloquearse a partir de este miércoles, a imagen y semejanza de lo ocurrido con la invasión de Ucrania por parte de Rusia a inicios de 2022″, añade.
“Lo previsible es que las empresas con más calidad sean las primeras en romper el hielo, y aquí hay que poner la vista fuera de España“, avisa otro experto en DCM. La semana pasada, las utilities EDP e Iberdrola aprovecharon de manera acertada la ventana y realizaron sendas salidas para lograr liquidez y capital. Lo que es incuestionable es que el mercado se encarecerá de forma notable: “Se podrá ir saliendo, pero pagando más”, anticipa este experto.
Además de Alemania y Austria, tampoco ha habido problemas con las emisiones soberanas de deuda a corto plazo, como las efectuadas por Países Bajos o Lituania el lunes ni la de España el martes. Cierto es que el Tesoro español se ha visto obligado a pagar un 2,077% a seis meses, el tipo más alto desde abril de 2025.
Esta situación se suma a las subidas de los rendimientos de los últimos días, cuando se alinearon los peligros surgidos por el cierre de un vehículo para pequeños inversores de la gestora Blue Owl con el miedo a los préstamos al sector del software y a una burbuja en la inteligencia artificial junto a las advertencias de Jamie Dimon, presidente de JP de JP Morgan. Este último alertó de que se están produciendo situaciones similares a las de 2008, cuando estalló la Gran Crisis Financiera.
Los bonos soberanos europeos apenas están viéndose afectados. Al menos, de momento. El director de un departamento de Análisis de una entidad española advierte de que, “en este caso, los bonos soberanos no suelen funcionar como refugio, ya que el incremento del precio del petróleo es inflacionista, lo que, de perdurar, podría condicionar las políticas monetarias de los principales bancos centrales del mundo”, advierte en un informe. De momento, este guion se está cumpliendo.
Los futuros sobre tipos de interés en la zona euro anticipan ya una posibilidad del 50% de que el Banco Central Europeo (BCE) eleve los tipos este año. Y esto se traslada a las cotizaciones de la deuda, con caídas en los precios y subidas en las rentabilidades. El bono español a 10 años ofrece un rendimiento del 3,24%, con un alza de unos 20 puntos básicos desde lunes, y el alemán paga en torno al 2,8% con una subida similar.
Lo más preocupante ocurre en Estados Unidos, donde comienzan a ponerse en duda los recortes de tipos esperados de 75 puntos básicos a cierre del ejercicio. “Se está presenciando un aumento de 10 puntos básicos en toda la curva de la deuda soberana, y esto repercutirá de forma directa en los precios”, avisa un operador. El bono del país a 10 años paga un 4,1% y el 30 años, un 4,74%.
