La banca europea reclama a Fráncfort y Bruselas una “reducción significativa” de la carga de capital | Empresas
Las cosas de Bruselas van despacio. Las instituciones europeas trabajan en cimentar propuestas sobre la simplificación regulatoria en la Unión Europea, si bien a un ritmo más lento del que quisiera el sector. De un lado, el Banco Central Europeo (BCE) publicó a finales del año pasado una propuesta normativa y la Comisión Europea acaba de lanzar una consulta pública para elaborar un informe sobre el que crear su propia propuesta. En este contexto, AFME —la asociación de mercados financieros, que agrupa a los principales bancos europeos— anima a estas instituciones a adquirir una mayor celeridad en el desarrollo legislativo de esta simplificación regulatoria, así como una mayor profundidad en los planteamientos, con la idea de apuntalar una reducción en los requerimientos de capital al sector.
“Vemos que las recomendaciones que se publicaron son un paso en la dirección correcta”, señala Adam Farkas, director general de AFME, en una entrevista con este periódico. “Acogemos con satisfacción estas recomendaciones, pero consideramos que no van lo suficientemente lejos. Podrían haber sido un poco más ambiciosas en varios ámbitos. El punto clave es que deberían conducir en última instancia a una reducción significativa de la carga para los bancos. Y vemos que eso no se ha logrado en la medida en que creemos que habría sido posible”, añade.
“No hay tiempo que perder. Europa no puede retrasar esta simplificación, porque necesita aumentar su eficiencia en la asignación de ahorros a grandes necesidades de inversión”, remacha. La asociación, asegura, “está colaborando y aportando comentarios” a Fráncfort. Sus principales reclamaciones se centran en, por un lado, los requisitos de capital. “El BCE está formulando algunas recomendaciones muy útiles y está abriendo un debate, pero no es algo concluyente y nosotros tenemos algunos puntos de vista diferentes”, explica. En segundo lugar, ponen el foco en la supervisión, que en su opinión está aumentando la complejidad del marco normativo. Y consideran que esto también podría simplificarse sobre la base del documento presentado.
El debate es más que pertinente. Los representantes de las mayores entidades de la UE, Reino Unido y Suiza —con la presidenta del Santander, Ana Botín, a la cabeza— suscribían una carta publicada este jueves en Cinco Días, en la que defendían que el sistema financiero sigue siendo el mecanismo más eficaz para movilizar capital privado y responder con rapidez a los desafíos. Y reclamaban soluciones urgentes para “racionalizar y simplificar de manera significativa el marco de capital”, así como “incorporar el crecimiento en Europa como un factor determinante en las decisiones de regulación bancaria”.
El nivel de capital centrará la respuesta de AFME a la consulta de la Comisión Europea. La entidad apunta a que este informe debería incluir “una revisión del marco general de capital del sistema bancario europeo”. “Hay margen para ajustar los requisitos, manteniéndose en línea con los estándares globales y sin modificar los objetivos de estabilidad financiera. Sí existe espacio para mejorar en términos de simplificación y para introducir algunos cambios específicos y focalizados”, considera Farkas.
Requerimientos duplicados
En concreto, este espacio para reducir requisitos de capital (el dinero que las entidades deben guardar por obligación para soportar mejor una crisis futura) se centra en atender si en los cómputos actuales existen duplicidades; es decir, capital exigido para el mismo riesgo por diferentes instituciones, como el BCE, la Autoridad Bancaria Europea (EBA) o el Banco de España. También ponen el acento en que los colchones de capital que sirvan para conjurar un menoscabo en la economía se puedan liberar fácilmente.
“Algunos de estos colchones hoy en día no son liberables por diferentes razones. No están funcionando en ese sentido, por lo que simplemente están aumentando el requisito de capital”, asegura Farkas.
El principal argumento en contra de esta reducción de los requisitos de capital es que los bancos puedan caer en la tentación. Y esta tentación, para los ojos de algunos legisladores europeos, es que lo que las entidades se ahorren por este lado lo gasten no en inyectar dinero a la economía real, sino en pagar a sus accionistas. Más en un contexto en el que están dedicando unos beneficios récord a elevar los dividendos y recompras.
AFME apoya también, en este sentido, el papel de las entidades. “El negocio principal de los bancos es financiar la economía real. Si tienes una heladería, lo que haces es intentar vender cada vez más helado; si eres un banco, intentas dar cada vez más financiación”, defiende. “Los bancos deben ser atractivos para invertir, capaces de captar capital en cualquier momento y mantener su estabilidad financiera. Están impulsados por su interés comercial de proporcionar financiación a la economía real. Si la simplificación mejora la capacidad de los bancos para financiar la economía real, será muy beneficioso también para la economía y recompensará a los accionistas. No debemos olvidar que los accionistas son quienes proporcionan el capital a los bancos”.
En cualquier caso, el resultado de este proceso de simplificación regulatoria es central para el devenir de la banca. Y las entidades están poniendo esfuerzos en ello. “El mensaje clave que estamos tratando de transmitir en el actual contexto político y geopolítico es que la simplificación de las normas del sector financiero es un factor fundamental para mejorar la competitividad en Europa”, sostiene Farkas.
¿Por qué es importante? Este ejecutivo pone el acento en lo bancarizada que está la economía española en comparación con otras, dado el importante papel que tiene el sector en la financiación de proyectos empresariales ante otras soluciones, como las que proveen los fondos. Esto implica, en su opinión, que los mercados de capitales estén pocos desarrollados y no sean tan sólidos como el canal bancario. Sin embargo, la elevada cantidad de normas que afectan al sector impacta en la capacidad de las entidades de suplir ese hueco que no cubren los mercados de valores. “La UE necesita un reinicio audaz y una revisión integral y holística del marco regulatorio”, sentencia.
