Bruselas enfatiza en el Parlamento Europeo que la baliza V-16 se ajusta a la legislación de la UE | Economía
España no está vulnerando ninguna legislación europea al imponer la obligatoriedad de la baliza V-16 en sustitución del triángulo amarillo para circular, porque no hay ninguna ley europea sobre la materia, ya que se trata de una cuestión que no regula la UE. Así de enfática ha contestado la Comisión Europea a varios eurodiputados conservadores y ultras españoles que han organizado una audiencia en la Eurocámara sobre esta cuestión —la exigencia que tienen desde enero los coches, las furgonetas, los autobuses y los camiones de llevar ese dispositivo para que el vehículo sea fácilmente rastreable en caso de accidente— pese a que varios comisarios ya les habían dado ya la misma respuesta por escrito.
El Ejecutivo europeo ha aprovechado la sesión para valorar los esfuerzos españoles en materia de seguridad vial, con el representante de la Comisión encargado de dar la réplica a los eurodiputados declarando a España “campeón de la seguridad vial de la UE”, por haber logrado pasar de 10.000 víctimas viales anuales en los años 1990 a 800 en 2024. “En comparación con lo que pasa en la UE, en España hay 35 víctimas por millón de habitantes, mientras que la media de la UE es de 44”, ha destacado el representante de la Comisión Europea.
“Sobre evaluar el cumplimiento con la ley europea, es que no hay ley europea que cubra estos dispositivos”, ha explicado ese enviado a la audiencia celebrada en la Comisión de Peticiones de la Eurocámara. “No se ha infringido la legislación europea”, ha agregado enfático, puesto que las autoridades españolas “han recurrido a la prerrogativa que les concede el Convenio de Viena sobre tráfico vial y que les permite definir un nuevo dispositivo”, ha concluido.
La Comisión de Peticiones, una especie de ventanilla de atención ciudadana a la que en los últimos años el Partido Popular y las fuerzas ultras han acudido con frecuencia para arremeter contra el Gobierno de Pedro Sánchez, ha celebrado este jueves una audiencia dedicada a analizar tres peticiones sobre la “compatibilidad” de la reglamentación sobre las balizas luminosas españolas con el derecho europeo. Ninguno de los peticionarios se ha presentado en la sala donde se ha celebrado la audiencia, también ampliamente despoblada de eurodiputados. Apenas se personaron una decena de legisladores, la mayoría españoles como la popular Elena Nevado, Juan Carlos Girauta, de Vox, Alvise Pérez (Se Acabó la Fiesta) y el ahora independiente —y antes del grupo de Alvise— Diego Solier (ECR), que cargaron contra la medida española que defendió en solitario la socialista Sandra Gómez, quien a su vez les reprochó “hacer batalla política de cualquier cosa”.
La réplica de la Comisión, aunque ha dejado visiblemente lívidos a los eurodiputados que clamaban por una condena o al menos una revisión europea de la baliza, no debería suponer sorpresa alguna. Al menos en tres ocasiones ha respondido el Ejecutivo europeo de similar manera a preguntas por escrito de eurodiputados del PP sobre la baliza.
Ya en marzo del año pasado, a una pregunta parlamentaria del popular Borja Giménez Larraz, el comisario de Transporte, Apostolos Tzitzikostas, le recordó que “las normas de tráfico y las disposiciones sobre estacionamiento y parada en general, y sobre los dispositivos de señalización que deben llevar los vehículos de motor en particular, no están reguladas por la UE”. A otra pregunta similar de Elena Nevado enviada en mayo, el comisario griego, de la familia del Partido Popular Europeo (PPE), repitió su respuesta de meses atrás. Pese a ello, el PP lo volvió a intentar con otra pregunta a la Comisión en diciembre, esta vez cuestionando las “repercusiones en el mercado único de la V-16”, como escribió la eurodiputada Dolors Montserrat, vicepresidenta de la Comisión de Peticiones. La respuesta llegó la semana pasada de manos del vicepresidente de la Comisión para Prosperidad y Estrategia Industrial, Stéphane Sejourné, que también indicó: “El uso de dispositivos de señalización de peligro no está armonizado a nivel de la UE y, en su lugar, se aplican las normas de tráfico nacionales de los Estados miembros”.
No obstante, en su turno de réplica este jueves, Nevado ha resaltado que Sejourné había dejado un resquicio abierto al indicar que “imponer requisitos técnicos específicos al dispositivo a nivel nacional puede constituir una medida de efecto equivalente a una restricción al comercio en el mercado interior (…) que las autoridades españolas tendrían que justificar”, si bien el francés no ha manifestado intención alguna de abrir esa vía.
Pese a las nuevas afirmaciones de la Comisión sobre su falta de competencia en torno a las balizas, el presidente de Peticiones, Bogdan Rzonca, del partido ultra polaco PiS, ha decidido mantener abiertas las peticiones.
