Jon Rahm, fuera del acuerdo del circuito europeo con ocho golfistas de LIV | Deportes

El golf ha encontrado algo de paz, pero no para Jon Rahm. El circuito europeo, DP World Tour, ha anunciado este sábado un acuerdo con ocho golfistas de LIV para que puedan competir en la Liga saudí durante 2026 sin recibir multas económicas. Se trata de Laurie Canter, Thomas Detry, Tyrrell Hatton, Tom McKibbin, Adrian Meronk, Víctor Pérez, Elvis Smylie y el español David Puig. En el listado de indultados no se encuentra con Jon Rahm, que no ha llegado a darse la mano con el circuito europeo y cuyo caso se mezcla además con una demanda en los juzgados.
El pacto del DP World Tour con estos ocho golfistas supone que podrán jugar en LIV sin las sanciones que hasta ahora se imponían a los miembros del circuito que competían, sin permiso, en una cita de la Liga saudí en la misma semana en que se jugaba un torneo del tour europeo. Mantendrán así su membresía del circuito y serán elegibles, en el caso de los europeos, para la Ryder Cup. El acuerdo solo se extiende durante 2026 y recoge “autorizaciones condicionadas”: los ocho golfistas deberán abonar las multas pendientes hasta ahora (Puig se libra porque solo es miembro a partir de este curso) y se comprometen a determinadas participaciones en el calendario del DP World Tour y a retirar los recursos judiciales en curso.
En ese laberinto se encuentra Jon Rahm. El vasco presentó en septiembre de 2024 una apelación contra las multas ante un juez de Londres. La sanción del DP World Tour quedó entonces congelada y Rahm pudo jugar el Open de España y ser elegible para la Ryder. El golfista de Barrika se niega a abonar ni un céntimo porque considera que el castigo es injusto ya que muchos de esos torneos del circuito europeo que coinciden con citas de LIV no forman parte de su calendario habitual. De ahí que se haya negado a pagar nada de los aproximadamente tres millones de dólares que calcula se han acumulado en la reclamación del circuito europeo.
El asunto sigue en los juzgados pendiente de una resolución. Si la justicia falla a favor del DP World Tour, como sucedió por ejemplo en el caso de Sergio García y de otros golfistas, Rahm se encontrará frente a una encrucijada: pagar, como ha dicho que no haría, o exponerse a dejar de ser miembro del circuito europeo y por lo tanto poder participar en la Ryder. La tercera vía sería volver a sentarse en la mesa de negociaciones y llegar a un acuerdo que en cualquier caso pasaría por rascarse el bolsillo. Y sin el paraguas del Fondo Soberano Saudí, PIF, que desde el 31 de diciembre no cubre más sanciones a sus jugadores.
El pasado enero, Rory McIlroy lanzó un dardo a Rahm y a Hatton por su negativa pagar. “Fuimos muy duros con los americanos que cobraron por jugar la Ryder y nosotros dijimos que pagaríamos por jugarla. Hay dos tipos que pueden demostrarlo”, soltó el norirlandés. Hatton ha firmado el acuerdo y está en paz. Rahm, no.
