Las siete armas del asesor financiero para dar un 3% extra de rentabilidad | Fondos y Planes
Vanguard es el segundo gestor de fondos de inversión más grande del mundo, con un volumen de activos gestionados equivalente a seis veces el PIB de España. La firma con sede en Pennsylvania y especializada en fondos indexados —vehículos de inversión que replican la evolución de índices— mantiene relaciones con cientos de miles de asesores financieros y banqueros privados de todo el mundo.
La firma provee a este colectivo de la materia prima con la que diseñar una cartera óptima de inversiones para sus clientes: fondos de inversión con comisiones ultrabajas. Tras años de relación, desde la entidad han elaborado un informe que cuantifica lo que aportan estos banqueros o agentes independientes al asesorar o gestionar las carteras de sus clientes. El estudio, denominado Adviser’s Alpha, calcula que, como mínimo, dejarse asesorar por un especialista genera un retorno extra anual del 3%, tras comisiones (que suelen estar entre el 0,5% y el 1%).
La mitad de ese extra de rentabilidad, un 1,5%, procede exclusivamente de ayudar al cliente a evitar errores provocados por los sesgos de inversión, como desinvertir movidos por miedos injustificados o comprar solo acciones o sectores que están de moda, como la inteligencia artificial (IA).
Fabrizio Zumbo, asesor sénior del centro de análisis de Vanguard, conoce a la perfección el informe Adviser’s Alpha, y en los últimos meses ha ido desgranando también cómo perciben los clientes lo que les aportan los asesores para gestionar su patrimonio. “Las encuestas que hemos realizado en España nos muestran que aquí la percepción de rentabilidad adicional achacada al asesor es superior a la que hemos observado en el estudio, en concreto, del 5,8%”.
Desde Vanguard han identificado hasta siete aspectos a través de los cuales el banquero privado puede hacer que su cliente gane una rentabilidad por encima de la del mercado:
Asignación de activos
Los asesores ayudan a diseñar la mezcla óptima entre acciones, bonos y otros activos financieros, como el oro, según los objetivos del cliente, su tolerancia al riesgo y su horizonte temporal. Establecer bien esta asignación tiene un impacto grande en el éxito a largo plazo.
Luis Manuel Viceira, profesor de finanzas en Harvard, considera que un buen diseño de la cartera “es el factor que a largo plazo más rentabilidad genera para el inversor”.
Por ejemplo, un inversor que tenga un horizonte temporal muy amplio (más de 10 años) y una baja aversión al riesgo podrá tener la mayor parte de su cartera en fondos de Bolsa. Ahora bien, ¿qué peso deberá tener Estados Unidos? ¿Es conveniente mantener una asignación en renta variable nipona? ¿Mejor cubriendo el riesgo de divisa? Respondiendo adecuadamente a estas preguntas es como un buen asesor financiero se gana el sueldo.
Control de costes
Seleccionar fondos e instrumentos de inversión que tienen bajas comisiones (como los fondos indexados o los fondos cotizados) mejora el rendimiento neto del cliente. Menos costes es igual a mayor rentabilidad.
Gestores automatizados como Indexa Capital, InbestMe o Finizens llevan una década demostrando que, con esas herramientas, se puede batir a los fondos de inversión convencionales de los bancos.
Los fondos activos, en los que un gestor de inversiones se encarga de seleccionar en qué compañías o países invertir, son por definición más caros que los fondos pasivos o indexados. Y no siempre está justificado porque la inmensa mayoría no son capaces de batir a su índice de referencia.
Rebalanceo
A medida que pasa el tiempo, las carteras se van desviando de su asignación objetivo por los movimientos del mercado. Si la Bolsa de Europa tiene que pesar un 15% en una cartera de fondos, pero a lo largo del año ese mercado sube mucho más que el resto, acabará teniendo un peso superior al asignado. Rebalancear de forma disciplinada ayuda a mantener el riesgo definido y evita que una parte de la cartera crezca desproporcionadamente.
Unai Ansejo, consejero delegado de Indexa Capital, recuerda que este tipo de operativa “crea valor porque en los mercados financieros hay una tendencia clara a la reversión a la media, que significa que los sectores o las acciones que están muy baratos tienen más probabilidad de subir, y los más caros tienen más probabilidad de bajar”. Por eso es importante un rebalanceo sistemático: no se desinvierte por corazonadas, sino porque algo se ha revalorizado más de lo razonable.
Evitar los sesgos de comportamiento
Los humanos tendemos a equivocarnos. A tropezar dos, tres o cuatro veces con la misma piedra. A guiarnos por fobias, prejuicios o miedos. Y esto también nos pasa al invertir.
Fabrizio Zumbo, de Vanguard, recuerda que el papel del asesor financiero es fundamental para evitar errores. Al menos los más toscos. “Los clientes tienden a vender después de una ligera corrección bursátil, con lo que luego se pierden parte del mercado alcista, igual que tienden a comprar más las acciones que están más de moda, errores ambos que acaban costando dinero”, explica.
Desde la firma estadounidense recomiendan a los asesores que trabajen con sus clientes en dos fases. Una sería un entrenamiento en momentos de calma financiera. Explicarles que a lo largo del ciclo económico su cartera en acciones puede sufrir correcciones puntuales del 20% o que la inversión en bonos también puede generar pérdidas. Una segunda faceta sería la intervención en momentos concretos de mercado, como un crac bursátil, para ayudarles a actuar con mesura y a gestionar sus emociones. “Ya lo vimos con el Brexit, la Covid o el llamado Día de la Liberación, cuando las Bolsas tuvieron bruscas caídas, pero pronto recuperaron los niveles previos”, recuerda Zumbo.
Eficiencia fiscal
Esto no significa que el banquero privado recomiende al cliente constituir una sociedad opaca en Trinidad y Tobago. Significa que es conveniente aprovechar los vehículos de inversión convencionales de una forma óptima para pagar menos impuestos.
Por ejemplo, en las carteras de fondos, cuando el cliente quiere sacar dinero porque tiene una necesidad puntual de liquidez, una opción fiscalmente atractiva es vender aquellos fondos donde tiene minusvalías. Así no tendrá que tributar por ganancias del capital en el IRPF. Luego, el asesor recompondrá la asignación de activos óptima, vendiendo fondos dentro de la propia cartera para comprar otros, o que no tiene ningún coste fiscal.
Generación de ingresos recurrentes
Muchos fondos de inversión tienen dos clases diferenciadas: de acumulación y de reparto. En la primera, los dividendos que pagan las empresas que el fondo tiene en cartera, o los cupones de los bonos, se integran dentro del patrimonio del vehículo. En la segunda, el fondo va distribuyendo periódicamente una parte de su patrimonio en forma de renta: un 1,5% trimestral, por ejemplo.
“Puede haber clientes que tengan una necesidad concreta de recibir una renta, a los que les venga bien tener un fondo de reparto, y aquí también les puede ayudar el asesor”, explica Fabrizio Zumbo.
Desacumulación y asesoramiento hereditario
Para clientes en fase de jubilación, decidir en qué orden retirar dinero de diferentes cuentas puede alargar la vida de la cartera y mejorar los ingresos netos. También les puede resultar muy atractivo recibir asesoramiento sobre cuál es la mejor forma de legar su cartera de inversiones a sus herederos.
