Trump levanta las sanciones al petróleo venezolano y da vía libre a Repsol y otras energéticas | Economía
Movimiento de calado en el sector petrolero internacional. La Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos ha levantado las sanciones que pesaban sobre el petróleo de Venezuela. En un comunicado difundido por Washington, la Casa Blanca autoriza a varias compañías petroleras a realizar transacciones relacionadas con las operaciones del sector del petróleo y del gas.
La licencia emitida este viernes autoriza a BP, Chevron, Eni, Repsol y Shell a operar en el país caribeño. Les permite realizar “transacciones prohibidas por el reglamento de sanciones a Venezuela, incluidas aquellas que involucren al Gobierno de Venezuela y PDVSA, que estén relacionadas con operaciones del sector de petróleo o gas en Venezuela”, señala el documento firmado por Bradley T. Smitsh, responsable de la Oficina de Control de Activos en el Extranjero, a la que ha tenido acceso EL PAÍS.
La licencia establece una serie de prohibiciones, como la que impide a las empresas realizar transacciones con personas o empresas de China, Rusia, Irán, Cuba o Corea del Norte, para que los activos petroleros venezolanos no terminen en manos de entidades de estos países.
Es un paso decisivo que permitirá que diferentes multinacionales energéticas como Repsol puedan reactivar sus actividades en el país latinoamericano, donde está presente desde 1993. Las hostilidades que mostró la Administración Trump con el Gobierno de Nicolás Maduro llevó a endurecer el régimen sancionador el pasado mes de mayo de 2025, lo que complicó a la empresa española sus actividades allí. Hasta ese momento, Repsol cobraba en especie por sus operaciones, que básicamente consisten en producir gas para el sistema eléctrico venezolano. A cambio, Caracas pagaba a Repsol con barcos cargados de petróleo.
La noticia se produce la misma semana que el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, viajó a Venezuela para reunirse con la presidenta del país latinoamericano, Delcy Rodríguez. En el encuentro de mayor nivel que han mantenido ambos países desde el ataque de Washington en Caracas para arrestar a Nicolás Maduro, el responsable estadounidense anticipó que la Casa Blanca “quiere ver una avalancha de inversiones” en Venezuela.
“Washington está trabajando siete días a la semana para emitir licencias” que permitan a las empresas operar en Venezuela, dijo el máximo responsable de temas energéticos en Estados Unidos. “Queremos liberar al pueblo y la economía venezolana”, agregó en una rueda de prensa conjunta con Rodríguez en el palacio presidencial de Miraflores.
Esta misma semana, el Departamento del Tesoro ya emitió unas licencias para permitir a otras empresas estadounidenses suministrar a Venezuela equipos y tecnología necesarios para impulsar la producción petrolera del país, según avanzó The Wall Street Journal.
La licencia emitida el pasado martes permite transacciones de entidades estadounidenses para suministrar “bienes, tecnología, software o servicios para la exploración, desarrollo o producción de petróleo y gas en Venezuela”, según la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro. El documento habilita a empresas como Halliburton y SLB a trabajar en el país caribeño.
Además, este mismo jueves, la agencia de noticias Bloomberg aseguraba que Venezuela se disponía a otorgar nuevas concesiones de terreno tanto a Repsol como a Chevron para aumetar la producción petrolífera y revitalizar el maltrecho sector del país venezolano, que cuenta con las mayores reservas de crudo del mundo, por encima de las de Arabia Saudí, según estiman fuentes del sector. Sin embargo, los problemas económicos del país latinoamericano han provocado que la extracción de crudo haya caído con fuerza en los últimos años.
A finales de enero, la Casa Blanca organizó un encuentro con las principales petroleras mundiales para ofrecerles un trozo de la suculenta tarta petrolifera de Venezuela, el país con las mayores reservas de crudo del mundo. Entonces, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump pidió a los ejecutivos de las compañías energéticas, entre los que se encontraba Josu Jon Imaz, de Repsol, que se comprometieran a invertir 100.000 millones de dólares para revitalizar la alicaída industria petrolera venezolana.
Las principales compañías mostraron su escepticismo por la inseguridad jurídica y financiera de Caracas. El director ejecutivo de ExxonMobil, Darren Woods, dijo que Venezuela era “ininvertible”.
Quizá por eso, esta semana el secretario de Energía remarcó durante su reunión con Delcy Rodríguez: “Creo que vamos a ver a Venezuela pasar de ser una nación de muy alto riesgo para hacer negocios, y las empresas, según su propia evaluación de riesgo-rentabilidad, responderán en consecuencia”.
La estabilidad regulatoria e institucional son algunos de los factores que exigen las grandes empresas para elevar la inversión en el país. El CEO de Repsol mostró su predisposición a elevar las inversiones en Venezuela tras la reunión con Trump en la Casa Blanca el pasado mes de enero. No obstante, su negocio allí sigue siendo minoritario respecto de otras geografías. El mercado espera la actualización de su plan estratégico el próximo 10 de marzo, en el que podría incrementarse la inversión en Venezuela si se dan las condiciones.
Repsol suma diversos proyectos de exploración y producción de petróleo en Venezuela, pero el incremento de las sanciones dejó en vía muerta algunas operaciones. Entre los activos más destacados figura Cardón IV, que opera en alianza con Eni, para producir gas de en el yacimiento de Perla, uno de los más grandes del país. El gas abastece a centrales eléctricas en el occidente de Venezuela.
La reactivación de las operaciones en Venezuela respalda a Repsol en un momento en que está sondeando inversores en Estados Unidos para vender hasta un 49% de su filial de upstream. Entre las opciones se baraja un inversor privado, una salida a bolsa y otras opciones que puedan maximizar el valor de este negocio, en alza desde que Trump llegó a la Casa Blanca. El mandatario norteamericano ya apostó por revitalizar los hidrocarburos en su campaña electoral frente a otras tecnologías como las renovables. De hecho, la Casa Blanca ha llevado a cabo algunas acciones para frenar los proyectos de eólica marina a empresas como Iberdrola u Orsted. No obstante, estas trabas se están viendo neutralizadas por los tribunales del país.
