Lucas Eguíbar, derribado y eliminado en cuartos de final de snowboard cross | Deportes

Los que van con el pie derecho por delante en la tabla, de espaldas a los demás, y así desciende Lucas Eguíbar, son cariñosamente llamados goofies, patosos, como patoso era el personaje de los dibujos animados de Disney, pero ya cumplidos 32 años, y en sus cuartos Juegos Olímpicos, cuando deberían hacer un pasillo de honor a su paso cuando surfea sobre la nieve, el donostiarra descubrió que el verdadero patoso era un debutante de 21 años, norteamericano, Nathan Pare, que toma una curva recta para ganarle la posición por el exterior, y le derriba cortando su trayectoria.
Eran cuartos de final. Cuatro corredores por serie. Pare gana y celebra como un loco su heroicidad, antes de poner cara de incrédulo injustamente machacado cuando los jueces anuncian su descalificación. Pasaban los dos primeros. Eguibar terminó tercero, séptimo en el cross los dos últimos Juegos, Pekín y Pieonchang, no es repescado y termina noveno y muy enfadado con los jóvenes que no respetan ni códigos de conducta ni de circulación ni personas.
“Así es mi deporte, sé que estas cosas pueden pasar”, dijo el donostiarra, un habitual del gran circuito mundial del cross, campeón del mundo en 2021 y subcampeón en 2017. “En la curva número tres yo podría haber hecho lo mismo y chocarme con mis otros dos rivales, pero no es mi forma de competir. Me ha parecido muy injusto y he acabado muy cabreado, porque creo que Pare podría haberlo hecho de otra manera. Ha cogido el interior y luego se ha venido al exterior interceptándome y viniendo completamente a mi línea. Me he ido al suelo y he acabado muy cabreado por la situación, creo que se podría haber evitado perfectamente”.
Siguiendo una estrategia muy pensada, Eguibar había renunciado en cuartos a su punto más fuerte, una salida explosiva para dejar a los franceses Jonas Chollet y Loan Bozzolo tomar el mando y él, controlando desde atrás, trazar más libremente y adelantar. “Sabía que los franceses iban muy rápido, sobre todo en la parte inicial, pero nosotros teníamos unas ceras que nos permitían adelantarles en la parte baja”, explicó en declaraciones que transmite la federación española. “Es una pena porque hemos trabajado muchísimo para terminar así. En la serie, tenía que coger una buena posición, he querido atacar en la curva tres para estar bien colocado, lo he logrado, pero luego el norteamericano me ha tirado y he acabado muy enfadado”.
Ni Bozzolo ni Chollet, los más favorecidos por el kamikaze de Massachusetts, pasaron a la final, en la que el triunfo se lo jugaron, como en Pekín 22, el austriaco Alessandro Haemmerle, de la generación de Eguíbar, y el canadiense Eliot Grondin, de 24 años. Y, como hace cuatro años, el austriaco ganó la medalla de oro.
