La montaña rusa de la plata, sujeta a la especulación y anclada por el oro | Mercados Financieros
Es el metal de las apuestas de inversión más arriesgadas, las más apalancadas. En paralelo al alza del oro, pero con mucha más intensidad, la plata registra en los últimos meses una revalorización estratosférica que ha hecho mucho más dura su reciente caída. El metal ha sufrido con apenas cuatro sesiones de diferencia los dos derrumbes más grandes nunca vistos en su cotización: la caída del 26,36% del 30 de enero y del 19,57% en la jornada del cinco de febrero. Su precio se estabiliza ahora en los 85 dólares la onza aunque, según asumen los analistas, promete ser muy volátil en los próximos meses. A favor de la calma, juegan las positivas expectativas para el precio del oro, de cuyo ascenso la plata se contagia, y el hecho de que el precio de la plata se va a seguir viendo sostenido por una fuerte demanda gracias a su uso industrial.
Las razones del rally de la plata son similares a las que explican el alza del oro. Los inversores están buscando una alternativa a los que hasta ahora habían sido activos refugio clásicos —el dólar y la deuda soberana de EE UU—. Además, en un contexto en el que se esperan bajadas de tipos, los metales preciosos ofrecen una reserva de valor más atractiva que la rentabilidad de los bonos. Pero, a diferencia del oro, la plata ofrece también un fuerte componente industrial capaz de poner un suelo sólido al derrumbe de su precio. “El metal desempeña un papel clave en sectores estratégicos como la energía solar, la modernización de redes eléctricas y los procesos de electrificación, factores que continúan respaldando el consumo físico y limitan el riesgo de caídas prolongadas una vez que el sentimiento del mercado se estabilice“, defiende Antonio Di Giacomo, analista senior del bróker XS.com.
José Manuel Marín Cebrián, economista y fundador de la plataforma de servicios financieros Fortuna SFP, coincide en que la demanda de plata vinculada a la tecnología, la electrificación y la transición energética constituye un soporte de fondo para el precio de la plata que no desaparece con una corrección técnica. Pero advierte también de que “si el oro es el termómetro del miedo, la plata es el termómetro del pánico y la industria. Su doble naturaleza, de activo monetario y metal industrial, la convierte en el instrumento preferido para ajustes rápidos de riesgo. Es el metal del apalancamiento”. Ante las caídas del mercado, los inversores más apalancados se ven requeridos a aportar más garantías para cubrir sus posiciones; en esos casos la plata es uno de los primeros activos que se vende para evitar pérdidas mayores y reducir riesgos.
Antes de los dos derrumbes históricos que ha registrado la plata en los últimos días, las posiciones especulativas sobre el metal se habían disparado. Según explican en Deutsche Bank, había “miedo a perder la oportunidad de comprar”. “Esto era evidente en las primas inusualmente altas sobre estos metales en los mercados chinos frente al mercado internacional. Por ejemplo, vimos una prima inusualmente alta sobre el valor liquidativo (NAV) en un ETF de plata de China del 62% el 24 de diciembre”, añade el banco alemán. El 30 de enero, cuando el precio de la plata se hundió el 26%, la volatilidad a diez días llegó a dispararse al 186%. El día de antes, el metal había alcanzado el récord de 120 dólares por onza, un nivel cuatro veces superior al de enero de 2025.
Claudio Wewel, estratega de divisas en J. Safra Sarasin Sustainable AM, reconoce que ese déficit de oferta física debería sostener elevados los precios de la plata a corto plazo y añade que a favor del metal también está jugando su creciente papel como reserva de valor. “El elevado coste por unidad de las compras de oro físico está dejando fuera a muchos compradores de rentas bajas y medias en los mercados emergentes, lo que está posicionando a la plata como una alternativa “más asequible” al oro en estos países. En consecuencia, la demanda de los hogares ha aumentado en India y China”, explica. Así, en Shanghái, los compradores están pagando una prima de alrededor de 10 dólares por onza sobre el precio del mercado de Londres. Aun así, Wewel advierte también de que la plata suele registrar correcciones mucho más profundas que el oro tras un rally prolongado, debido a su mayor volatilidad. “Desde estos niveles, debería resultar difícil que la plata siga superando al oro“, añade.
De hecho, el oro no se ha dejado arrastrar por la intensidad de la corrección de la plata y, si bien ha purgado también las posiciones más especulativas, vuelve a cotizar sobre los 5.000 dólares la onza. El precio de ambos metales sigue en todo caso tendencias paralelas. “La plata debe seguir beneficiándose del aumento de los precios del oro, manteniendo así intacto el equilibrio entre el oro y la plata en torno a 70-80 [onzas de plata cada onza de oro]”, indica Deutsc.
El fuerte ascenso de la plata había causado un descenso en esa relación con el oro hasta niveles cercanos a 50. Y cuanto más bajo sea ese indicador, más atractivo por precio resulta el oro en relación con la plata. Ahora, según ese indicador, las fuerzas se habrían invertido en favor del potencial de apreciación de la plata. Para J. Safra Sarasin Sustainable AM, este metal podría volver a superar ampliamente los 100 dólares por onza. Bank of America otorga a la plata un precio objetivo de apenas 60 dólares por onza. Sin embargo, Francisco Blanch, jefe global de materias primas y derivados del banco estadounidense, reconoce que “podría llegar a 170 dólares por onza si se mantienen los flujos de inversión como en los últimos seis meses. Es cierto que en el caso de la plata las manos inversoras son algo más débiles que las del oro, ya que hay mucho minorista y ETF. No obstante, la plata también tiene un uso industrial importante, ya que es un gran conductor de la electricidad”.
