La comisión del ‘caso Adamuz’ se reúne para perfilar su informe | Economía
El relevo al frente del Juzgado de Instrucción número 2 de Montoro (Córdoba), con la jueza Cristina Pastor Recover ya en posesión de la plaza en lugar de la jueza sustituta Carmen Troyano, marca un punto de inflexión en la investigación técnica sobre el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba). El pleno de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), que preside Iñaki Barrón, ha sido convocado en sesión extraordinaria este miércoles para hacer recuento del material recabado para su análisis; examinar si son precisos nuevos requerimientos, y trazar las líneas maestras del que será el informe definitivo sobre las causas del siniestro, que envolvió a un tren de Iryo y un segundo de Renfe el pasado 18 de enero.
Fuentes cercanas a los preparativos del texto apuntan que en el capítulo de recomendaciones se apretará al gestor de la infraestructura Adif para que destine mayores recursos al mantenimiento de las redes, se incluyan protocolos más exigentes para la instalación y soldadura de carriles, y se aplique todo el rigor posible en las inspecciones de obras, como fue la de renovación de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla. Con ello se trataría de exigir la plasmación del compromiso recién firmado por el Ministerio de Transportes, ante los sindicatos del sector ferroviario, de destinar 1.800 millones extra al cuidado de la infraestructura ferroviaria entre 2026 y 2030, adicionales a los 7.000 millones que ya estaban presupuestados. La elaboración y publicación del informe definitivo puede llevar aún varios meses.
El personal de la CIAF está a la espera de que la jueza Pastor Recover autorice el volcado de las cajas negras de los trenes siniestrados y, por encima de eso, designe el laboratorio en que serán analizadas las pruebas recogidas a pie de vía en el punto kilométrico 318,681 de la línea Madrid-Sevilla. La CIAF ha enviado una lista de elaboración propia en la que se explican las capacidades de cada uno de esos centros especializados en análisis siderometalúrgico.
Tal y como informó El PAÍS, las pesquisas van más despacio de lo previsto inicialmente: Iryo ha entregado toda la información que le ha sido solicitada, mientras que la gestora de la infraestructura Adif y la operadora Renfe han trasladado prácticamente la totalidad. A esta última le resta poner a disposición de la investigación, esta misma semana, decenas de grabaciones de las comunicaciones mantenidas tras el siniestro del 18 de enero.
La CIAF cuenta ya con una prueba clave en el caso, como es el acta de realización de la soldadura y del proceso de enfriamiento de la misma por parte de la empresa gallega Maquisaba. Se trata del informe de la soldadura sospechosa de haber causado la rotura de un carril fechado por el fabricante ArcelorMitttal en 2023, y de las 113 más que realizó la misma Maquisaba en el entorno del puesto de banalización de Adamuz, de las que 16 unen carriles de distinto año de producción y grado de dureza.
Sobre el acta, fuentes de Adif y otras conocedoras del proyecto de construcción insisten en que “la soldadura se hizo con el grado del acero del carril de menor dureza, de 260, tal y como fija el procedimiento general de Adif”.
Se espera que la apertura de las registradoras judiciales o cajas negras de los trenes ratifiquen datos como la velocidad exacta a que circulaban —se estimó que a unos 200 kilómetros por hora en una recta con limitación a 250—, o el punto y momento exacto del golpe del Alvia con el convoy de Iryo. A falta de afinar esa información, la CIAF empieza a tener ingredientes para establecer un análisis matemático que explique la rotura del carril, a escasos centímetros de la soldadura, y el propio descarrilamiento. Todo ello podría nutrir una nueva nota informativa sobre el suceso antes de ser incorporado al informe definitivo. Semanas después de la tragedia, una de las dudas sin resolver es por qué hay trenes que pasaron por Adamuz antes del Iryo descarrilado recibiendo golpes del raíl fracturado en las ruedas, que dejaron muescas, y otros que cruzaron sin recibir arañazo alguno.
El relanzamiento de las investigaciones judicial y técnica está, por tanto, en manos de la nueva jueza Pastor Recover, quien forma parte de los 23 magistrados incorporados a juzgados andaluces el pasado viernes. Junto a ella llega a Montoro María del Carmen Blanque como titular de la sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia. Blanque prestará apoyo en la instrucción de la macrocausa del siniestro de Adamuz.
