Bernardo Silva revoluciona al City y mantiene viva la Premier | Fútbol | Deportes
Hacían cola Cherki, Dias, Rodri, Semenyo y media plantilla para abrazarse a Erling Haaland, autor del penalti que adelantó al Manchester City en el minuto 93 de un partido estrepitoso. La felicidad los arrebataba, sobre todo al noruego, vociferante, desmelenado, alzando el puño ante la hinchada citizen congregada en el fondo visitante de Anfield. Quedaban 13 jornadas por disputar en la Premier. “Una eternidad”, según Guardiola. Dio igual. Sus jugadores celebraron la victoria ante el Liverpool con la vehemencia con que se festejan los triunfos decisivos. El 1-2 de Haaland puso fin a cinco visitas estériles al campo del gran adversario de la década y remontó en los últimos minutos un 1-0 adverso que habría dejado al City prácticamente fuera de la carrera por alcanzar al Arsenal. Ahora, tras el paso por el desfiladero y con el Arsenal todavía a seis puntos de distancia, el City se siente fortalecido para proseguir una persecución desesperada.

1
Alisson Becker, Ibrahima Konaté, Milos Kerkez (Federico Chiesa, min. 93), Dominik Szoboszlai, Virgil van Dijk, Florian Wirtz, Ryan Gravenberch, Cody Gakpo (Curtis Jones, min. 84), Alexis Mac Allister, Mohamed Salah y Hugo Ekitiké
2

Gianluigi Donnarumma, Matheus Nunes, Abdukodir Khusanov (Rúben Dias, min. 60), Marc Guéhi, Rayan Aït-Nouri, Rodri, Bernardo Silva, Nico O’Reilly, Erling Haaland, Antoine Semenyo (Nathan Aké, min. 95) y Omar Marmoush (Rayan Cherki, min. 60)
Goles
1-0 min. 73: Dominik Szoboszlai. 1-1 min. 83: Bernardo Silva. 1-2 min. 92: Erling Braut Haaland
Arbitro Craig Pawson
Tarjetas amarillas
Omar Marmoush (min. 41), Virgil Van Dijk (min. 46), Marc Guehi (min. 68), Alisson (min. 91), Erling Braut Haaland (min. 93), Bernardo Silva (min. 96)
Tarjetas rojas
Dominik Szoboszlai (min. 102)
El City se reconstruye por el camino. Viene dando tumbos. Lo dijo Guardiola el viernes. El equipo no ha alcanzado el máximo nivel, el punto que asegura el asalto a los títulos, ese estado de solvencia que se relaciona más con la continuidad en la excelencia que con los momentos esplendorosos. Este City, como sabe su entrenador, está superpoblado por jóvenes inexpertos. Demasiados. Así saltó al campo en Anfield. Con Nunes, Khusanov, Guéhi y Aït-Nouri en defensa. Con O’Relly, un pimpollo, en el mediocampo. Con Marmoush arriba y Semenyo de falso extremo. Una colección de muchachos que no se han visto en otra, metidos en un cuadrilátero incandescente, con la presión de ganar para que el Arsenal, que el sábado había triturado al Sunderland, no se les escapara a una distancia sideral.
Si el City dominó al Liverpool durante la primera parte en un ejercicio de precisión que abarcó todos los aspectos del juego, no fue porque los jóvenes evolucionaran de manera geométrica sino porque se produjeron coincidencias felices. La más importante fue la consolidación de la pareja Rodri – Bernardo Silva. En torno al mediocentro y su escudero, se tejieron las bases del control total. Si el Liverpool presionaba —mal, con Wirtz, Salah y Gakpo fuera de onda— entre Rodri y Bernardo se escabullían con el balón controlado. Si el City presionaba, Rodri y Bernardo se encargaban de coordinar las maniobras para que Van Dijk y Konaté no encontraran líneas de suministro. Hay parejas que levantan imperios. Bernardo y Rodri mejoraron los ataques y las defensas ante un adversario que cuando se vio en dificultades no recibió más ayuda que el esfuerzo extra de Mac Allister.

Haaland y Marmoush estuvieron cerca de adelantar al City en un primer tiempo que descubrió al Liverpool agazapado en su campo, a la espera de que aparecieran Wirtz y Gravenberch. Cuando Ekitike y Salah recibieron algún balón largo, se les cruzó Guéhi, cuando no Khusanov. Ahí reside la otra coincidencia que puede lanzar al equipo de Guardiola. Por fin, después de meses con problemas defensivos, llega la caballería. Guéhi, el fichaje de Navidad, parece un central imperativo, rápido, agresivo en los duelos instantáneos. Un antídoto contra las transiciones que tanto daño han hecho al City en los útlimos tiempos. Asociado a Khusanov y, sobre todo a Dias y Stones, pueden brindarle al equipo el fundamento que necesita para dar la batalla de la primavera: los títulos se ganan a partir de ahora.
El Liverpool salió del descanso resuelto a no dejarse intimidar y si bien es cierto que apretó con un Wirtz y un Gravenberch más implicados, y que pudo marcar con un cabezazo de Ekitike, solo metió el 1-0 de falta directa. La barrera se deshizo y Szoboszlai lanzó un obús. Obligados a tirar de la tropa juvenil, Rodri y Bernardo debieron administrar energía para no quedarse a medio camino. La brecha la encontró Bernardo en el minuto 84 después de que Haaland atrajera a los centrales y le depositara un balón en el área chica con un pase de cabeza. El portugués punteó el empate y el partido comenzó a descontrolarse.
Fue en el fragor de los últimos minutos, con el cansancio y la confusión disparados, cuando Bernardo omnipresente lo vio claro. El pequeño jefe picó un balón para que Nunes corriera y Alisson lo derribó. Penalti, gol de Haaland, y fiesta. La Premier sigue a mano.
