El Barcelona vence al Mallorca con tres goles como tres soles | Fútbol | Deportes
El Barça resolvió un encuentro de tantos, ya muy visto en el Camp Nou, partido por la mitad, tedioso en el primer tiempo y vibrante y resolutivo en el segundo, como si el Mallorca fuera el Oviedo o el FC Copenhague. Al equipo azulgrana le cuesta romper a jugar en los encuentros aparentemente sencillos, sin que se sepa muy bien si está muy fatigado o aguarda citas más exigentes, y no solo concede momentos de suspense, sino que da protagonismo a futbolistas ambiciosos como Jan Virgili. Hasta que media el descanso y entonces ante las dudas marca la diferencia con auténticos golazos a partir del intervencionismo de Lamine, un fuera de serie que ha aprendido a regular sus esfuerzos a los 18 años.

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Joan García, Eric García, Alejandro Balde, Jules Koundé, Pau Cubarsí, Fermín López (Tomás Marqués, min. 83), Marc Casadó, Dani Olmo (Marc Bernal, min. 66), Lamine Yamal (Roony Bardghji, min. 77), Marcus Rashford (Ferran Torres, min. 66) y Robert Lewandowski (João Cancelo, min. 77)
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Leo Román, David López, Pablo Maffeo, Martin Valjent, Johan Mojica, Omar Mascarell, Samú Costa (Manu Morlanes, min. 76), Mateu Morey (Antonio Sánchez, min. 61), Pablo Torre (Sergi Darder, min. 61), Jan Virgili (Mateo Joseph, min. 61) y Vedat Muriqi (Javi Llabrés, min. 77)
Goles
1-0 min. 28: Lewandowski. 2-0 min. 60: Lamine Yamal. 3-0 min. 82: Marc Bernal
Marcó el virtuoso Lamine de manera sorprendente por la sequedad del tiro y también Marc Bernal, autor de un tanto extraordinario por la potencia en la conducción de campo a campo, los recortes, el regate y la afortunada puntilla, fuera del alcance de Leo Román, que ya había cedido ante el oportunismo de Lewandowski. El tanto de Bernal fue recibido con especial jolgorio por lo bien que le sentará al muchacho, que ha estado largo tiempo lesionado, y porque para entonces los azulgrana formaban con Casadó, el propio Bernal y el debutante Tommy Marqués. Tres medios de la Masia en el último partido de Laporta en el palco antes de dimitir este domingo y presentarse a las elecciones del 15 de marzo.
Flick mide mucho cada alineación, anda con sumo cuidado, dolido y escarmentado por las recaídas de Raphinha y Pedri. El último jugador que necesita regular sus esfuerzos es De Jong. Las molestias del holandés provocaron la entrada de Casadó por delante de Bernal para sostener a la medular completada con Fermín y Olmo. Una formación vertical y ligera para enfrentar a un rival que defendía con hasta cinco jugadores, muy pendiente de no conceder espacios, y contraatacaba con un demonio de nombre Jan Virgili, bien conocido en la Masia y siempre superior a Koundé. La desidia del lateral, superado por el extremo incluso en el salto, sacó de quicio a Flick, enfadado con su futbolista y por el mal despliegue de su equipo ante la impaciencia del Camp Nou.
Las continuas llegadas de Virgili tenían más picante que el sostenido ataque de los azulgrana, poco fluidos, nada profundos, muy barrocos en el ataque estático, muy bien tapados por el Mallorca. A falta de fútbol y remate, se sucedían los saques de esquina. El Barça prefiere robar, correr y solo chutar cuando el balón llegaba a pies de Rashford. El gatillo del inglés abrió el partido con dos disparos. Uno muy cercano al palo izquierdo del meta. El segundo provocó el rechazo de Valjent, la mediación de Olmo y la intervención final de Lewandowski, excelente en la pisada, en la pausa y el control, en el giro para encontrar el hueco y armar el remate. Una definición propia de un ariete que cuenta 13 goles, suplente de Ferran (16).
El gol marcó un punto de inflexión en un encuentro muy bien pensado por Arrasate. El técnico supo cargar el juego por el costado izquierdo, la mejor manera de dejar en evidencia a Koundé, poco contundente, y de obligar a Lamine a defender a Mojica. La solución fue activar por el lado contrario a Rashford. El inglés no paró de disparar de cerca y de lejos. También de falta, excelente en un golpe franco que no culminó Lamine. Las jugadas sincopadas compensaron la falta de fútbol por la poca elaboración de la línea de centrocampistas, una zona de paso, huérfana de Pedri y De Jong. Fermín y Olmo no mezclaban, poco agresivos, y las ocasiones se reducían a los latigazos de Rashford.
El ritmo cambió a la salida del descanso después de que ni el árbitro ni tampoco el Var advirtieran un penalti de Mojica a Lamine. Los azulgrana se soltaron ofensivamente y su juego lento y previsible pasó a ser intenso y rápido, fuerte en la recuperación e imposible de defender para el Mallorca. Lamine se había activado nada más regresar a la cancha, como ya es costumbre, y marcó un golazo después que el larguero devolviera un tiro de Casadó, participativo de principio a fin. A la salida de un córner, Lamine se presentó en la frontal del área y soltó un remate fuerte y seco, diferente a los que cuela de rosca, que entró por el palo izquierdo de Leo Román. Ya van 15 goles de Lamine, más maduro y líder, todo un ídolo en el Camp Nou.
La contienda se puso tan plácida que Joan García se permitió sortear con su juego de pies a los delanteros del Mallorca cuando ya había sido sustituido Virgili. El portero tuvo que volver a intervenir para sacar un remate de gol a Antonio Sánchez cuando el partido se jugaba a campo abierto por una pérdida de Fermín. La parada quedó superada por el golazo de Bernal y el 3-0. Un final precioso después de un inicio pesaroso antes de enfrentar al rehabilitado Atlético en las semifinales de la Copa del Rey el próximo jueves. El guion seguramente será muy diferente a los que se han visto en el Camp Nou en los últimos partidos.
